Las lentes progresivas permiten integrar en una sola gafa la visión de lejos, intermedia y cerca, evitando tener que cambiar de gafas según la actividad.
Su comodidad depende en gran medida de una buena adaptación, del diseño de la lente y de un centrado preciso. Por eso es importante valorar los hábitos visuales, el tipo de trabajo y el uso diario de cada persona antes de elegir una solución.
Una adaptación personalizada puede marcar una gran diferencia en la experiencia visual.